Tengo miedo a equivocarme, a sufrir, ser lastimado.

Sabíamos no decirnos nada, no exigirnos mucho. Yo con la excusa perfecta para charlar de pavadas. Quiso el destino que esa noche hiciera frío, y que el ruido de los coches te hiciera hablarme al oído. El diablo se contenta con que dude un instante. Vos y yo, y esta noche por delante. ¿Quién sabe?
 Tú me sacas lo mejor de mí

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