El cielo guarda siempre un pedazo de este sol
El alma no duele. Los pesares se anestesian, aprovecho el día, el rato. Me arrojo al aire y busco esa grata sensación. Me gusta andar así, tan tranquila.
Sé que tantos
edificios, tanto asfalto me saturan la cabeza. Se que
cuando leo un libro, que para otros es una pérdida de tiempo estar
leyendo, estoy quieta, estoy en paz, y no me molesta que el tiempo pase, no lo
pierdo, lo utilizo. Sé que tengo una parte
que no todos conocen, en la mayoría de los casos prefiero que
quede en mí. Sé que me pone de muy buen humor correr un poco y desconectar
la mente, la gente que es plena,
que piensa, que trasmite paz. Sé que puedo ser más
de lo que soy. Sé que me gusta dormir pero no por el echo de dormir, sino
porque, hace poco descubrí, que me gusta soñar. Sé que muchas veces necesito mi espacio, mi tranquilidad, mi paz, mi silencio y detesto que la gente se interponga entre ambos. Sé que quisiera ser más fuerte y llorar menos, pero lo
cierto es que me gusta llorar, no me desagrada, me
descargo, y después todo vuelve su curso (supuestamente…) Sé que trato de
buscar aquello que logra completarme, algo que me estimule. Sé que tengo poca paciencia pero la
gente tiene trabajo tiempo completo en romperme las pelotas. En fin, tantas
cosas, sé que todo es
inestable pero dentro de esa inestabilidad encontré mi estabilidad.
Quise mantener situaciones, objetos y gente que me ayuden en el
camino, no pude.
Debajo de mi alegría siempre están esas heridas que con el tiempo
fui cociendo muy fuertemente para que nunca más se abran. Es como cuando tenes
una cascarita, creo, al principio está la terrible manía de querer sacarla, después
alguien te advierte que te va a quedar la marca y no te conviene, de ahí tomas
conciencia y la cuidas para que no se te salga, a veces no se sale, se cura, no
quedan marcas, otras, queda esa marca en la piel que nos recuerda todas las
putas veces que la vemos que fue lo que nos paso. No sé, será por eso que soy
tan precavida. Si alguno de estos hilos salta, las lágrimas ya me juegan una
mala pasada y van tres pasos delante de la orden de mi cerebro de “no llores,
no llores, no llor… no boluda te dije que no, demasiado tarde, ya estas
llorando” No hay vuelta atrás, mi cara ya cambio,
mi mente se puso a pensar, perdí. Torbellino emocional
¿Sabes que es lo que mas extraño, lo que más me gustaba?
Siempre
tenías esa palabra (que se convirtió en mirada), fuera mentira o verdad, de hacerme creer que todo era posible. Eso quería,
eso quiero todos los días, que todo sea posible, pero que mentira mas grande,
por mas que uno de todo y se esfuerce por lo que el quiere alguien siempre
tiene la otra intención de no dejártelo cumplir. Y ahí esta, por más que uno
quiera con todas sus fuerzas, otro va a querer siempre con todas sus fuerzas,
lo contrario. ¿Y que pasa? Si, te caga, te caga todas tus buenas intenciones de
lograr lo que querías.
Que lindo ese efímero momento en el que llegue a pensar en que
todo el universo era demasiado irrepetible como para perderse el “ahora”.
Cómo extraño esa luz que
alumbraba mis mejores y peores partes, y que me cites esos pensadores para
romperme la cabeza. También me encanta saber que no tuviste la mínima idea de cuanto llegue a extrañarte, tu cuerpo no era tenerte, tenerte
era poder desnudar tu alma como aquellos primeros días
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