Gira el mundo gira, en el espacio infinito, con amores que comienzan, con amores que se han ido, con las penas y alegrías de la gente.
"convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo del dentifrico"
LEÓN Y CRONOPIO
Un cronopio que anda por el desierto se encuentra con un león, y tiene
lugar el diálogo siguiente:
León.—Te como.
Cronopio (afligidísimo pero con dignidad).— Y bueno.
León.—Ah, eso no. Nada de mártires conmigo. Échate a llorar, o lucha,
una de dos. Así no te puedo comer. Vamos, estoy esperando. ¿No dices
nada?
El cronopio no dice nada, y el león está perplejo, hasta que le viene una
idea.
León.—Menos mal que tengo una espina en la mano izquierda que me
fastidia mucho. Sácamela y te perdonaré.
El cronopio le saca la espina y el león se va, gruñendo de mala gana:
—Gracias, Androcles.
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