Para volver a morir

Cuando atraviese el muro
que me impide ser otro cuerpo
enterraré el nombre de las cosas,
y olvidaré la inutilidad de las mismas.

Cuando sean otras las horas,
otros los días, otro azar,
mi enigma a descubrir será
el último crepúsculo que viví.

Cuando en el espejo ya no fluya
mi sombra, mas si mi alma,
serán angustiosos los pasos
y nunca sabrás quien soy, quien fui.

Cuando el deseo de la noche
se torne vacío, carente de sentido,
y en el silencio alguien trate de
reconstruir mi voz sin lograrlo
no permitiré que el dolor, sometido
a mi palabra, se torne denso.

Cuando ni la más ávida mirada
sea capaz de salir de aquel perdido
sueño de invierno e interprete
aquellos signos de soledad
en mi cuerpo.

Ni el excéntrico deseo.
Ni la ignorancia ante la fría muerte
serán suficientes.

No poses tus ojos en mí,
no sonrías llorando cada gesto,
no prevengas mi muerte.

Los signos
borrosos
de
eternidad
son sólo
una
sospecha.




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