Sabes que eres un amor difícil de olvidar
Mi corazón solo te puede decir 
eres el que con sus dulces labios
y con su tierna mirada envenena
mi ser. Eres tu, quien ha robado
mi calma, es que has dejado en mi
cama rastros de tu piel. 

Día 1
Hoy por la mañana desperté creyendo que todo había sido un mal sueño, que quizás, la mala noche cabía en mi imaginación. Me hice de pie, e inmediatamente, me dirigí a lavar mi cara. Noté mis ojos aún hinchados por el llanto de la noche anterior, todavía tenía una leve esperanza de que la realidad no fuese mas que un mal momento. Alcé la vista y me vi de frente, llevaba puesta tu camiseta, imaginé y pude oler tu perfume, imaginé y pude sentir tu aliento recorrer mi cuello, imaginé y pude sentir tus manos en mi cintura, miré al costado y no, no estabas. Una lágrima mas recorrió mis mejillas y no estabas ahí para entenderme, abrazarme, hacerme creer que todo podría estar mejor. Hice un poco de memoria y sentí nuestro último beso, permanecí un largo rato sin moverme hasta que aquella calma se vio interrumpida por un estrepitoso grito desde el otro lado de la puerta. No me había dado cuenta pero las lágrimas caían violentamente. La abracé, cerré los ojos y me guío hasta mi cama, de ahí a más adelante no recuerdo mucho más, su voz me calmó y en sus brazos pude volver a dormir. Las horas pasaron irremediablemente, cuando me percaté ya eran más de las cuatro de la tarde mas las lágrimas no cesaban. Lo que antes no entendía, o no quería entender, poco a poco se iba aclarando. En estos momentos son solo recuerdos, hoy hice mi mayor esfuerzo y pude volver dos años atrás y pensar en nuestra historia, sentir y vivir cada día como si volviese a pasar. Reí, lloré, grité y volví a reír. La calma no llega, y yo solo quiero que llegue, la necesito, me urge estar en paz. Cuando las horas pesan, cuando los minutos son eternos, cuando los segundos son incalculables cómo se hace para seguir adelante. No quiero tener un tiempo de duelo, no quiero olvidarte, no quiero dejar de sentir tu voz, de acariciar tu rostro, de rozar mi nariz con la tuya. 
No veo razón de seguir viviendo, sin tu amor. 

(las pastillas o aquel estúpido amor - nene te extraño ¡tanto que no puedo respirar!)

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